Copa de la UEFA 2004

Con el castigo de haber quedado fuera de la liga de campeones tras el doloroso final de liga de la temporada anterior, Rafa Benítez afrontaba su segunda participación en la Copa de la UEFA con muchas ilusiones puestas en esta competición. El objetivo del técnico y de los jugadores es intentar llegar lo más lejos posible y sin quitar ojo a la posibilidad de lograr el título en una competición que sólo en la parte final presenta rivales de categoría. Poco a poco, las ilusiones fueron aumentando, hasta que el Valencia logró coronarse como campeón. Pero el camino hasta la final fue muy largo, y hubo que trabajar muy duro. En la primera ronda el rival fue el AIK Solna sueco. El Valencia encarriló su eliminatoria al imponerse por la mínima en el partido de ida, disputado en el estadio Rasunda de Estocolmo el 24 de Septiembre, en un encuentro en el que el conjunto che apeló a su mayor oficio y calidad para imponerse gracias a Oliveira, que marcó su primer gol oficial. El partido de vuelta se jugó en Mestalla, el 15 de Octubre, y el Valencia resolvió sin excesiva brillantez su pase a la siguiente ronda con un solitario gol de Mista.

En la segunda ronda, el rival sería el Maccabi Haifa de Israel. El equipo che se complicó el pase a la siguiente ronda, porque fue incapaz de hacerle un gol al rival en la ida disputada el 6 de Noviembre en Mestalla. Al final del encuentro, los jugadores israelitas celebraban con sus seguidores el éxito que para ellos significa no haber perdido el partido, mientras los valencianistas se retiraban a los vestuarios decepcionados. Sin embargo, en el partido de vuelta, que se disputó en el Eneco Stadion de Rotterdam, debido a la prohibición de jugarse partidos oficiales en Israel por los recientes atentados terroristas, el Valencia goleó a su rival por cuatro goles a cero (Mista, Baraja, Albelda y Angulo) y logró la clasificación.

La competición seguía adelante sin despertar excesivo interés entre la afición, pese a que el rival en la tercera ronda sería un equipo con algo más de renombre a nivel internacional, el Besiktas JK turco. La ida se disputó en un semivacío estadio de Mestalla, el 26 de Febrero de 2004, y fue un auténtico quebradero de cabeza para Benítez y los suyos. Se pecó demasiado de indulgencia y dos goles de los turcos, que fueron igualados inmediatamente por Sissoko y Canobbio, fueron una cruz que al final se pudo convertir en una fiesta gracias al gol de David Navarro sobre el pitido final. El partido de vuelta fue menos peligroso de lo esperado, y el 3 de Marzo el Valencia venció por 0-2 (Angulo y Sánchez), en un encuentro en el que los de Benítez impusieron su mayor oficio pese a jugar con algunos de sus futbolistas menos habituales.

Llegaron los octavos de final y de nuevo un equipo turco fue el rival del Valencia CF, esta vez, un equipo desconocido, el Gençlerbirligi SK. Apático, y sin la más mínima ilusión, el equipo che cayó derrotado por la mínima el 11 de Marzo en el partido de ida, tras un gol de penalti del equipo turco. El equipo che debería remontar en casa una semana después, y así lo hizo, aunque sufriendo muchísimo. Un tanto de Vicente en la prórroga, un gol de plata que vale su peso en oro, sirvió para eliminar a un correoso Gençlerbirligi que había puesto las cosas muy dificiles a un Valencia que no logró igualar la eliminatoria hasta el minuto 63, gracias a un gol de Mista.

Llegaron los cuartos de final y todo cambió. El sorteo había deparado al conjunto de Rafa Benítez un camino bastante optimista hacia la final, y la afición comenzó a ilusionarse, consciente de la importancia de un título europeo. El rival en esta eliminatoria, el Girondins de Burdeos francés, no fue tan peligroso como se esperaba. De hecho, el Valencia encarriló su pase a las semifinales tras vencer a los franceses por 1-2, con goles de Baraja y Rufete, en el encuentro disputado el 8 de Abril en el estadio Chaban Delmas. En el partido de vuelta, disputado una semana más tarde en Mestalla, el Valencia logró su clasificación, tras ganar al Girondins 2-1 (Pelegrino y Rufete), mostrando una superioridad abrumadora.

En las semifinales se encontraron Valencia y Villarreal en un histórico derbi valenciano en europa. Posiblemente, la eliminatoria más complicada para los de Rafa Benítez, que no pasaron del empate sin goles en el partido de ida, disputado el 22 de Abril de 2004 en el Madrigal, y que logró derrotar al equipo castellonense el 7 de Abril en Mestalla con mucho sufrimiento y gracias a un polémico penalti transformado por Mista. Tras esta victoria, la euforia inundó a la afición del Valencia, que se veía, tres años después, en una nueva final europea.

El 19 de Mayo de 2004 llegó un nuevo día histórico para el Valencia CF. El equipo che disputaba la final de la Copa de la UEFA frente a la revelación del torneo, el Olympique de Marsella francés en el estadio Nya Ullevi de Goteborg. El conjunto de Rafa Benítez partía como gran favorito y con la enorme experiencia de las dos anteriores finales de la Champions League que había perdido en París y Milán. El equipo estaba convencido de que no debía volver a dejar pasar la oportunidad de coronarse como campeón continental y realizó un partido magistral. Pese a un comienzo titubeante, el equipo ché asestó el primer golpe poco antes del descanso, al transformar Vicente un clarísimo penalti del portero francés Barthez, que fue expulsado. En el segundo tiempo, el Valencia jugó a sus anchas, y en el minuto 57 dió el golpe letal y definitivo, gracias a un magistral contragolpe conducido por Vicente y rematado por Mista, que fue elegido como mejor jugador de la final.

Tras el encuentro, Albelda y Baraja recogieron el trofeo de Campeones de la Copa de la UEFA ante el delirio de sus compañeros y de los miles de valencianistas que se encontraban en las gradas del estadio sueco. El equipo dió la vuelta de honor al estadio, celebrando el histórico triunfo, un nuevo título tan solo diez dias después de haber ganado la Liga española. El equipo acababa de escribir con letras de oro una de las más bellas páginas en la historia del club, y por ello, al día siguiente, fue recibido por cientos de miles de aficionados en la ciudad de Valencia. Las calles se colapsaron ante la llegada del autobús de los campeones, que llevó a los jugadores desde el aeropuerto hasta el ayuntamiento, donde miles y miles de valencianistas aclamaron a sus héroes y celebraron el histórico doblete.

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