Copa del Rey 2008

El Valencia iniciaba su andadura en la Copa del Rey en plena crisis deportiva e institucional. El equipo llevaba siete partidos sin ganar en Liga, había caido goleado en casa ante el FC Barcelona y el entrenador, Ronald Koeman, había decidido apartar del equipo a Cañizares, Albelda y Angulo. Así las cosas, el equipo che debía enfrentarse a doble partido al Real Unión de Irún, un histórico del fútbol español venido a menos, en los dieciseisavos de final.

Siete partidos después, el 19 de Diciembre de 2007, el Valencia pudo celebrar algo. No era más que una victoria en el arrinconado torneo de la Copa y ante un rival de Segunda B. Pero, tal como estaba el panorama, no era una cuestión menor. El valencianismo necesitaba ver algo de vida en un equipo que no había parado de dar pasos atrás desde el comienzo de la temporada. La primera victoria en mes y medio tenía, además, un premio para uno de los fichajes más rebatidos. Zigic, autor de los dos goles, anunció anoche su llegada cuatro meses después del inicio de Liga. El partido de vuelta se jugó ya en Enero de 2008, el dia 2, y el Valencia certificó su clasificación con una goleada por 3-0, con goles de Zigic y Joaquín, que marcó en dos ocasiones.

La siguiente eliminatoria de octavos de final deparó como rival al Real Betis. Ambos equipos tenían ante sí la medicina idónea para paliar los males que estaban sufriendo durante esta temporada en Liga. Una victoria en Copa permitiría a ambos conjuntos aparcar su crisis, al menos temporalmente. Los andaluces estaban situados en la zona de descenso y, por su parte, los de Koeman necesitaban un buen resultado para acabar con el carrusel de noticias extradeportivas, todas malas, que asola al club de Mestalla en los últimos tiempos. Afortunadamente para la afición el Valencia mostró su mejor cara y se impuso en los dos enfrentamientos. En el partido de ida, que se jugó en el Ruiz de Lopera el 9 de Enero de 2008, el Valencia se impuso por 1-2 con dos goles de Joaquín, que jugó de delantero centro. En la vuelta, disputada en Mestalla una semana después, el equipo che volvió a imponerse por el mismo resultado (2-1), esta vez con goles de Zigic y Vicente.

El Valencia accedía a los cuartos de final en plena crisis de juego y resultados en Liga, y se veía las caras con todo un Atlético de Madrid en lo que se presentaba como una eliminatoria apasionante. En la ida, disputada el 23 de Enero en Mestalla, el Valencia venció con un resultado corto, muy corto. En una eliminatoria a doble partido, un 1-0 nunca es una garantía. Los de Koeman perdonaron y no supieron sentenciar la ronda, aunque el gol de Silva podía ser decisivo para encarar las semifinales de la Copa del Rey. La solución tuvo lugar a orillas del Manzanares una semana después. El Valencia, todo esfuerzo, voluntad y coraje, consiguió el pase a las semifinales tras lograr en el marcador global un empate a tres al caer en el Calderón por 3-2, con goles de Cléber en propia puerta y con un tanto magistral del joven Juan Mata. En un final de infarto, el equipo consiguió mantener el resultado positivo, con un gran Hildebrand que abortó las ocasiones de los rojiblancos cara a portería. El equipo creyó en sus posibilidades y aguantó con valor, el pase fue un merecidísimo premio.

Y llegaron las semifinales ante el FC Barcelona en lo que se antojaba como una eliminatoria complicadísima, aunque la vuelta se debía jugar en casa. El equipo, que estaba mostrando su peor cara en la Liga, centró todos sus esfuerzos en la Copa, dado que la final quedaba sólo a dos partidos de distancia. El partido de ida se jugó en el Camp Nou el 27 de Febrero de 2008, y el Valencia jugó un auténtico partidazo. Sólo el árbitro, Iturralde González, le birló el triunfo al Valencia. Xavi empató en el último suspiro en una jugada polémica por mano de Eto'o. Hildebrand fue el mejor del encuentro salvando a su equipo de encajar más goles. Villa había adelantado al Valencia en un encuentro que fue vibrante desde el primer minuto. Ambos equipos impusieron un ritmo frenético, cada uno a su manera, el Barça con su clásica circulación de balón y el Valencia con sus contras incisivas.

El 20 de Marzo, un día después de la fiesta valenciana de Fallas, se disputó en Mestalla el vibrante partido de vuelta en el que el Valencia logró la clasificación para la final de la Copa del Rey. Al margen de su ideario y sus métodos, más o menos cuestionables, el entrenador valencianista condujo a un equipo perdido, roto y sin rumbo al éxito. El Valencia trasladó la fiesta fallera a Mestalla en una noche dantesca que corroboró las limitaciones del conjunto ché, pero que sobre todo, dio un mazazo a todo un Barcelona. Los tantos marcados por Baraja y Mata, en dos ocasiones, certificaron la clasificación del equipo che pese a que los catalanes nunca arrojaron la toalla y a punto estuvieron de aguar la celebración tras marcar Eto'o en el minuto 80. El tanto del camerunés aportó emoción a la recta final del encuentro, que murió entre faltas, pelotazos y la algarabía de la parroquia valencianista. El 16 de Abril de 2008 el Valencia CF consiguió volver a levantar un título tras cuatro año de sequía al proclamarse campeón de la Copa del Rey después de imponerse al Getafe CF por 3-1 en la final disputada en el Vicente Calderón. Sin duda este encuentro fue el más importante de una temporada aciaga para los valencianistas, que mientras luchaban por mantener la categoría en Liga, dieron una gran alegría a la afición que, sin embargo, no pudo celebrar el título con los jugadores debido a la crítica situación del equipo.

El Valencia CF presentó la siguiente alineación: Hildebrand, Albiol (sustituido por Caneira), Marchena, Alexis, Baraja, Villa (sustituido por Morientes), Mata, Arizmendi, Silva, Miguel y Moretti (por quien salió Edu). El equipo inició el choque con doce jugadores sobre el campo, once con pantalón corto y el otro con corazón, alma y sentimiento blanquinegro. La afición alzó majestuoso a Mata para que de cabeza abriera el marcador a los cuatro minutos y diera la primer alegría de la noche para el valencianismo. El conjunto de Ronald Koeman jerarquizaba el choque. Marchena, imperial, mandaba sobre todos, valencianistas y getafenses. Los madrileños no sabían cómo sacudirse el aluvión que les venía encima y había que aprovecharlo. Villa lo intentó primero y lo consumó Alexis, un ex-del equipo azulón, con un soberbio cabezazo a la salida de un córner. El Valencia tenía ya el partido donde quería. Arrollaba sin remisión a un equipo que parecía miedoso y aturdido.

Pero los jugadores del Getafe demostró que nadie está muerto hasta que el árbitro lo certifica con el pitido final. Había mucho tiempo, y el Getafe comenzó a tocar el balón mientras el Valencia se atrincheraba atrás, bien posicionado y armado para el contragolpe. Pero la estrategia se aguó. Los madrileños tenían bien controlada la maniobra y cubrieron todos los flancos. Ya apurando el final del primer tiempo, Moretti derribó a Contra en una acción que el árbitro encontró simulada, aunque la insistencia de los jugadores getafenses hacia el juez de línea hizo que tomara para sí el protagonismo y al final el penalti se señaló. Granero anotó.

Era una puñalada en la yugular valencianista pero no derramó ni una gota de sangre. El equipo seguía enchufado y en los primeros instantes quiso probar si el auxiliar mantenía el mismo rasero en un agarrón a Villa, pero no fue así. Ni así se desanimó mientras el asturiano tomaba el papel de actor principal. En una primera acción erró solo y en la segunda ocasión, en la jugada del partido, tras un regate superlativo de Marchena y un centro perfecto de Mata, Villa recortó al defensa pero desvío Ustari. Había que apuntillar, era el momento idóneo. No lo hizo y, además, permitió que el Getafe volviera a adentrarse en la función. Granero lanzó un balón al larguero y su compañero erró un cabezazo facilito. Además, Albiol y Moretti caían como héroes en el campo de batalla. Koeman reorganizaba a su gente y devolvía a Marchena al centro de la defensa y mandaba a Caneira al lateral izquierdo.

Faltaba Joaquín pero el técnico prefirió sacar a Morientes. Acertó de lleno. La verdad es que sus predicciones en la previa del partido se cumplieron. El Valencia aprovechó su veteranía, el Getafe estaba físicamente fundido y el club de Mestalla tiene más nombre. Aún tuvo que sufrir un poquito con un cabezazo de Braulio que sacó Hildebrand con una mano milagrosa. Era el preludio de la conmoción general. Llegó con un cabezazo de Morientes, tras sacar una falta Baraja que despejó mal Ustari, cuando el partido expiraba. Ya estaba todo hecho. El Valencia se convertía en el siete de copas. Agrandaba su historia. A partir de ahí los 22.000 aficionados desplazados a la capital de España se olvidaron del encuentro y se entregaron a su equipo para disfrutar de la fiesta y de la alegría de ver a su equipo Campeón de la Copa del Rey. Pero faltaba una cosa, inesperada, y es que el público, siempre sabio, acabó pidiendo la marcha de Koeman.

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