Ficha de partido: 23.11.2003: Real Murcia 2 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Real Murcia
Real Murcia
2 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Miguel Ángel MistaAsist: Ricardo Oliveira
11'
Amedeo Carboni
32'
Fredi
32'
Richi
37'
ClaveroCarreras
45'
Descanso
45'
Michel
47'
Esnaider
48'
Miguel Ángel MistaAsist: Amedeo Carboni
54'
Momo SissokoRubén Baraja
67'
Pablo AimarRicardo Oliveira
69'
Francisco Rufete
76'
David KarankaRichi
80'
Acciari
84'
Loeschbor
85'
Xisco MuñozVicente Rodríguez
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: La Condomina
Aforo: 13.500 espectadores
Ubicación: Murcia (Murcia) 
Inauguración: 25/12/1924

Rival: Real Murcia

Records vs Real Murcia

Máximo goleador: Amadeo Ibáñez (15 goles)
Goleador rival: Uría (9 goles)
Más partidos: Rino Costa (15 partidos)
Mayor victoria: 7 - 0 (06.12.1936)
Mayor derrota: 0 - 5 (25.05.1933)
Más repetido: 2-0 (10 veces)

Crónica

El Valencia abandonó la vieja Condomina dejando una sensación de frustración e impotencia. Sumó solo un punto y tiene que dar gracias por ello dado que en algunas fases del partido, sobre todo en el segundo tiempo, se vislumbraba en el horizonte una sonrojante derrota. La diferencia entre un equipo y otro es abismal a favor del valencianista, pero a decir verdad solo sobre la pizarra, puesto que en el campo fue el equipo de Peiró el que se comportó con una mayor ambición y, al mismo tiempo, con una mejor proyección ofensiva. Las dudas con las que se comportaron los jugadores de Benítez les impidió ganar el partido, aprovechar la ventaja que tomaron al inicio del mismo y, en consecuencia, recuperar el liderato que era el objetivo de este encuentro. El Murcia, hoy por hoy, es un equipo muy limitado. El Valencia desperdició la ocasión de ganarle y la pérdida de estos dos puntos suele lamentarse cuando la competición entra en la recta final.

El Valencia tomó muy pronto la iniciativa en el marcador, que no en el juego, y en lugar de profundizar en la diferencia existente entre un equipo y otro prefirió dormir el encuentro. Entre bostezos fueron transcurriendo los minutos entre el 12 y el 38 con oportunidades para el conjunto valenciano, pero muy mal concluídas por Mista y Oliveira; tan mal, que Juanmi no tuvo necesidad ni de intervenir. Al llegar al minuto 38 el equipo de Peiró consiguió igualar el marcador algo que parecía totalmente utópico y a pesar de la dejadez con la que el conjunto valenciano daba la sensación de comportarse. El equipo pimentonero era incapaz de trenzar una sola jugada, perdiendo infinidad de balones en el medio del campo, pero gozando a su favor con la ventaja de que los valencianistas acumulaban muchas dificultades para interpretar correctamente el contragolpe.

Los jugadores locales recurrian al corazón como única y exclusiva arma para plantarle cara a un Valencia que se sentía superior, pero que fue incapaz de rentabilizar este aspecto. Su querer sin poder trajo consigo un exceso de confianza y así fue como el rival se fue creciendo en el tramo final de la primera fase. En esta ocasión y de salida Benítez optó por situar en la zona de vanguardia a Mista y Oliveira en un claro pronunciamiento ofensivo, pero no encontró el suficiente apoyo en las bandas, donde solo Vicente en el tramo inicial consiguió mantener el tono que tanto maravilló el pasado miércoles en Oslo.

A todo esto, en los primeros nueve minutos Cañizares cuajó dos excelentes intervenciones a lanzamientos de Richi y después Esnaider, aunque a renglón seguido en la jugada que parecía más fácil permitió que el Murcia igualase el marcador. El estado resbaladizo del terreno de juego trajo consigo un exceso de dificultades a ambos equipos para controlar el balón, principalmente en el centro del campo, pero en realidad ni unos ni otros supieron sacar ventaja de esta circunstancia, al menos en la primera fase.

Una vez se llegó al segundo tiempo sorprendió de forma negativa el modo de comportarse del equipo valenciano, que siempre estuvo a merced de su rival, donde Fredi y Míchel una y otra vez consiguieron desbordar por la banda izquierda sometiendo a Curro Torres a un duro castigo. Fue un tiempo donde un equipo daba claras muestras de querer ganar el partido y ese era el murciano, mientras el otro, es decir, el Valencia, caminaba por el campo esperando que le ofrecieran la oportunidad de marcar los goles, pero más por errores del adversario que por lucidez propia.

Rafa Benítez volvió a tomar una de esas decisiones que tantos argumentos encuentra para justificarla, pero que no llegan a la afición, es decir, dejar en el banquillo a Pablo Aimar. Después, cuando en el minuto 56 le dio entrada, este jugador tuvo muchas dificultades para aparecer en el desarrollo del encuentro y solo en los últimos cinco minutos asumió la responsabilidad de conducir el balón en la frontal del área buscando a Mista al que no llegó a encontrar. El Murcia quiso ganar el partido y arriesgó para ello. El Valencia tenía necesidad de ganarlo, pero no arriesgó y, encima, en defensa dio más concesiones de las que se esperaban.