Ficha de partido: 19.09.1990: Heraklis FC 0 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

Heraklis FC
Heraklis FC
0 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Iliadis
21'
Ricardo Arias
36'
Descanso
45'
AnastasiadisBoure
52'
AdamuHatzipanayis
70'
Eloy Olaya
72'
Paco CamarasaNando Martínez
72'
Carlos ArroyoEloy Olaya
82'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Kaftantzoglio
Aforo: 26.867 espectadores
Ubicación: Salónica (Macedonia Central) 
Inauguración: 27/10/1960

Rival: Heraklis FC

Records vs Heraklis FC

Máximo goleador: Enrique Cuxart (1 goles)
Goleador rival: Ninguno
Mayor victoria: 2 - 0 (03.10.1990)
"Mayor derrota: Ninguna
Más repetido: 0-0 (1 veces)

Crónica

Para jugadores, tcnicos e informadores que vivieron in situ esta aventura griega, en un país paralizado por las huelgas y desorganizado por naturaleza, la experiencia futbolística se convirtió en una odisea de tintes casi homéricos, tanto por las brusquedades de los griegos a lo largo del partido y la ceguera de un colegiado que lo consintió todo, como por el entorno inquietante de una ciudad donde nada funciona y donde la comunicación resulta imposible. El partido, sin goles y sin fútbol, sintonizó perfectamente con este caos ambiental.

Del partido en sí se puede hablar poco, francamente. Lo que ocurrió sobre el terreno es mejor olvidarlo cuanto antes, pues no pasó de un juego sin atractivo alguno, con el balón apenas en movimiento, plagado de patadas y de incorrecciones por parte local que impidieron convertir el conjunto en un partido de fútbol con algo de armonía. Por si unos y otros no fueran por sí solos capaces de enhebrar algo de calidad, el árbitro, un francés, llamado Michael Girard puso la guinda con una labor torpe, ciega y permisible con la poca clase de los griegos, que sólo sabían jugar fuerte, duro en ocasiones, y emplear marrullerías.

Así que muy pronto el Valencia se dejó llevar por el rítmo local y después de ensayar un disparo a puerta en el minuto 15 de partido, a cargo de Nando, ya renunció a todo, bien fuera por precaución y estrategia, o bien porque no se veía capaz de nada más. De hecho la suerte había estado de su parte cuando en el minuto 3 Giner habia cometido un flagrante penalty que el colegiado ignoró. No sabemos qué hubiera podido pasar caso de ser transformado.

Los nevios, de todos modos, afloraron enseguida y a poco del descanso se produjeron los primeros roces multitudinarios en forma de tangana. Para entonces ya el Valencia dominaba la situación en defensa, conteniendo la furia, que no juego, de un Heraklis que quiso apretar el acelerador en el segundo tiempo. A lo largo del del partido sería el veterano y curtido Arias el hombre que mantuvo mejor el tipo, capitaneando a este Valencia que no debe sufrir más que lo necesario en el partido de vuelta. El Heraklis no ofreció nada inquietante salvo esas cualidades poco futbolísticas que se puede comprender de lo explicado.
Sirva de ejemplo el gol marcado por Dimopoulos en el minuto 68 de partido, consecuencia de un errórde la defensa che, que pidió inútilmente situación de fuera de juego para el jugador local. Pues bien, Dimopoulos se encontró solo ante Ochotorena con todas las ventajas para imnaugurar el marcador, pero no supo controlar su disparo, que salió alto. Ahí se difuminó la gran ocasión del Heraklis y probablemente también la única esperanza de soñar con eliminar al Valencia.

El conjunto de Espárrago, como también quedó claro, no estuvo a la altura, ni mucho menos, mostrando una vez más que se encuentra lejos todavía de su forma óptima de juego. Puede prescindir de ella en este tipo de partidos, pero desde luego sería bueno que comenzase a pensár en recuperarla cuanto antes. Si el partido fue un martirio para el espectador, no digamos para los enviados especiales a esta ciudad, Salónica, y a un estadió incomunicado del mundo. Ni una sola de las cadena de radio que intentaban transmitir en directo el encuentro pudo hacerlo para los oyentes espanoles. Fue milagroso descubrir un teléfono en el estadio y que la línea se mantuviera razonablemente intacta durante varios minutos, los suficientes para tres enviados especiales pudieran, por lo menos, informar del marcador y alguna pequeña incidencia del choque.