Campeonato Nacional de Liga 2002

31 años después, el Valencia volvió a proclamarse campeón de Liga. Muchos años, muchas generaciones después, la alegría volvió a la sufrida afición valencianista. La temporada liguera no pudo empezar mejor, puesto que el Valencia derrotó al Real Madrid en Mestalla en la primera jornada y comenzó a generar ilusión en la afición. El Madrid llegaba con todas sus estrellas y precedido por un ambiente de prepotencia a nivel mediático, pero el Valencia se impuso con autoridad. Sin embargo, la Liga no fue ni mucho menos un camino de rosas. Pese a la primera victoria valencianista, el juego del equipo no terminaba de convencer a nadie. El Valencia era un bloque defensivamente imbatible, y de hecho se mantuvo invicto 13 jornadas, hasta que cayó derrotado en Anoeta frente a la Real Sociedad, pero de esos 13 partidos, 8 terminaron en empate.

Entonces llegó la derrota frente al Deportivo, que dejaba al Valencia CF fuera de los puestos de Liga de Campeones. El entrenador del Valencia, Rafa Benítez, estaba con el agua al cuello e incluso se rumoreaba que podría ser despedido si perdía el siguiente partido. Fue entonces cuando llegó el encuentro que supuso el punto de inflexión del Valencia CF. El 15 de Diciembre de 2001, en el estadio de Montjuïc de Barcelona, el Valencia realizó una heróica remontada. El equipo che se fue al descanso perdiendo por 2-0, todos parecía haber terminado y el entrenador tenía las horas contadas. Pero el Valencia saltó al terreno de juego y realizó una segunda parte espectacular. Con goles de Rufete y Adrian Ilie, el Valencia ganó el partido por 2-3, y marcó el punto de partida para un final de temporada inolvidable. El equipo había cambiado y quería dejar claro que iba a por la Liga.

De aquí al final, la Liga fue un auténtico mano a mano con el Real Madrid. El equipo madridista contaba con el apoyo de los medios de comunicación nacional, pero el Valencia tenía un arma más poderosa, la ilusión y el apoyo de una incansable afición que llevaba a su equipo en volandas hacia la victoria. En la jornada 30, el Valencia visitaba el campo del Rayo Vallecano como líder, pero en un mal partido los de Rafa Benítez cayeron derrotados, y perdieron el liderato. En lugar de venirse abajo, el Valencia inició en la jornada siguiente un despegue imparable. En un final de Liga espectacular, de los últimos 8 partidos el Valencia ganó 7 y empató uno. En la jornada 34, el 14 de Abril, el Valencia, que estaba empatado a puntos con el Real Madrid (pero era segundo por el gol average), empató en Son Moix frente al RCD Mallorca. Curiosamente, este empate le dio el liderato al equipo che, puesto que al día siguiente el Real Madrid era vapuleado por el Osasuna en Pamplona. El Valencia se convertía en líder, puesto que no abandonaría ya hasta el final de la Liga.

Mestalla explotó de júbilo cuando alrededor de las 23.21 horas del sábado 27 de abril de 2002, el árbitro Medina Cantalejo señalaba el final del partido que había disputado el Valencia frente al Espanyol y que significaba la victoria, la suma de los tres puntos. Mientras, en Anoeta la Real Sociedad se deshacía del Real Madrid, el directo rival del conjunto valenciano por la consecución del título de Liga. La victoria ante el Espanyol se puede interpretar como el triunfo del corazón, las ganas y la voluntad que pusieron no sólo los jugadores sobre el terreno de juego sino también los 53.500 espectadores que abarrotaron Mestalla y que en ningún momento flaquearon en su incondicional apoyo al equipo. El Valencia consiguió remontar un gol del Espanyol con un hombre menos sobre el campo y con un partido sensacional de Rubén Baraja. De nuevo frente al Espanyol el Valencia realizaba un partido heróico. El título estaba ya muy cerca, puesto que al Valencia le bastaban 3 puntos para ser campeón.

La fecha del 5 de Mayo de 2002 quedará grabada por siempre en la historia del valencianismo. El Valencia visitaba un abarrotado estadio de La Rosaleda, frente al Málaga, con la asistencia de más de 3.000 aficionados valencianistas en las gradas. El partido no tuvo color. Dos goles, firmados por Ayala y Fabio Aurelio, abrieron la puerta de la historia para el Valencia: 31 años después, la Liga volvía a la capital del Turia. El equipo de Rafa Benítez fue fiel a su estilo, a esa disciplina, ese orden y ese trabajo que le llevaron a este éxito, a este quinto título, y superó el examen malagueño con autoridad y suficiencia. Sin duda la experiencia acumulada por buena parte de los futbolistas en las finales de la Liga de Campeones perdidas en los dos últimos años, y la confianza adquirida en la recta final de la Liga, permitieron al Valencia sentenciar la Liga a falta de una jornada.

Valencia entera estalló en una fiesta interminable. Al dia siguiente, pese a las torrenciales lluvias que caían sobre la ciudad valenciana, el equipo fue recibido por cientos de miles de aficionados que festajaron el título de forma incansable. La fiesta llevó a los jugadores en autobús por toda la ciudad, con multitud de aficionados saludando su paso por las calles de Valencia. La fiesta terminó en el Camp de Mestalla, donde el equipo festejó el ansiado título con la afición.

En la última jornada, el Valencia vivió una noche mágica en Mestalla. Ganó al Real Betis por 2-0, se despidió Angloma que fue homenajeado por toda la afición, Palop paró un penalti y, lo más importante, el campeón recibió la copa al final del encuentro, explotando Mestalla de júbilo. Cuando Cañizares levantó la Copa de campeones, muchos trágicos recuerdos quedaron borrados en un instante. Las lágrimas del año anterior se habían convertido en una tremenda alegría. El Valencia CF conseguía su quinto título de Liga y volvía a recuperar su sitio entre los más grandes.

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