Ficha de partido: 07.12.2004: Valencia CF 0 - 2 Werder Bremen

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 2
Werder Bremen
Werder Bremen

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Reinke
11'
Carlos Marchena
16'
MagninJensen
43'
Descanso
45'
Ernst
47'
Bernardo CorradiMiguel Ángel Mista
60'
Marco Di VaioPablo Aimar
60'
Vicente RodríguezXisco Muñoz
60'
ValdezCharisteas
79'
Rubén Baraja
82'
Valdez
83'
Bernardo Corradi
84'
David Navarro
88'
KlasnicKlose
89'
Ismael
91'
Miguel Ángel Angulo
91'
Vicente Rodríguez
91'
Borowski
92'
Valdez
92'
Final del partido
93'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Werder Bremen

Records vs Werder Bremen

Máximo goleador: David Villa (3 goles)
Goleador rival: Frings (2 goles)
Mayor victoria: 5 - 0 (01.08.1959)
Mayor derrota: 0 - 2 (07.12.2004)
Más repetido: 0-0 (2 veces)

Crónica

El Valencia, que en las últimas temporadas se había ganado por méritos propios un sitio entre la aristocracia futbolística europea, se despidió ayer de la Liga de Campeones de la forma más baja posible. Con una impresentable tángana con los jugadores del Werder Bremen tras no saber encajar la derrota. Entre la impotencia y la rabia, porque la Champions se había escapado, los jugadores del Valencia perdieron los papeles. Así de claro.

El Valencia,que ayer perdió ante el Bremen porque metió el corazón en el partido demasiado tarde -y cuandolo hizo fue para abochornar a la afición-, no jugó nada bien. Sin estilo ni un plan que ejecutar, vivió sólo de impulsos. Pero con eso no bastó para doblegar a un rival como el Bremen que venció con justicia. El Valencia continúa sin una una identidad definida. Ayer, fue una nueva muestra de ese «jugar a lo que salga» en que se ha convertido el once valencianista, por mucho que el técnico italiano tenga pintado un sistema en la pizarra. Contra el Bremen, el Valencia nunca supo si era el momento de acelerar o de frenar. Tampoco supo como meterle mano al contrario.

En lo táctico, se despreció las bandas -Angulo y Xisco son soluciones de emergencia y a Curro y Moretti les faltó vocación ofensiva-, algo que se ha convertido en norma de la casa tras el nuevo estilo made in Ranieri. Como si de una reacción en cadena se tratara, el Valencia siempre se estuvo a remolque del rival. El Bremen mandó en el partido por la sencilla razón de que dominó el centro del campo. Los alemanes siempre tuvieron un hombre más en esa parcela. Tres contra dos. Con Marchena y Baraja en inferioridad numérica -quizá demasiado planos porque mirando hacia arriba había demasiados metros de verde pradera hasta llegar a Aimar o Mista-, el ritmo ofensivo lo impuso Micoud. El francés, un jugador que se mueve a sus anchas por las zonas en las que más daño hace al contrario, descompuso las líneas valencianistas. Un par de movimientos del francés con o sin balón pusieron en serios apuros a la retaguardia. De hecho, todas las ocasiones de gol,a excepción de una clarísima de Mista a falta de cinco minutos para el descanso, fueron para el Bremen.

Tan mal pintaban las cosas que Ranieri buscó un revulsivo. Al inicio del segundo tiempo hizo un triple cambio. Metió en el campo a Vicente -la gran esperanza todavía no está en forma-, y al resto de la artillería pesada: Corradi y Di Vaio. El objetivo era estirar al equipo, darle más poder ofensivo al grupo y más ritmo a un partido que estaba muerto. Es cierto que el Valencia se animó. Pero demasiado poco. Aunque daba la sensación de que algo grande podía pasar, todo fue más ficticio que real. Un disparo de Di Vaio al larguero y poco más. El Bremen aguantó el tipo bastante bien. Incluso se estiró hacia la portería de Cañizares buscando ganar el partido. Y así lo hizo. Valdez, que llevaba un par de minutos en el campo, salió para poner la puntilla al encuentro. El delantero marcó los dos goles de su equipo. Su celebración en el primer tanto, imitando a un jugador, desató la tensión en los últimos minutos.Y el partido acabó en una tángana en la que hubo cortes de manga, agresiones, empujones y escupitajos. Un triste adiós.