Ficha de partido: 23.10.2005: Real Madrid 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Real Madrid
Real Madrid
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Pablo García
4'
Miguel Ángel Angulo
7'
Marco Caneira
9'
Rubén Baraja
26'
David Albelda
27'
David Villa
38'
Raúl
38'
Descanso
45'
Diogo
53'
Guti
61'
Santi Cañizares
70'
SoldadoZidane
72'
GravesenPablo García
76'
Amedeo CarboniEmiliano Moretti
78'
Gravesen
82'
Beckham
86'
Beckham
87'
Hugo VianaPablo Aimar
88'
Fabio AurelioVicente Rodríguez
90'
Final del partido
91'

Estadio



Nombre: Santiago Bernabéu
Aforo: 85.454 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 14/12/1947

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

El Valencia rompió ayer el maleficio del Bernabéu. Lo hizo a lo grande. Brindó una exhibición de fútbol, abrumó al todopoderoso Real Madrid con un juego vertical y preciosista, y sobre todo se sobrepuso al error inicial del árbitro, quien regaló un penalti al Real Madrid que falló Zidane. Baraja adelantó al equipo de Quique, Raúl empató en un error de la zaga blanquinegra y Villa transformó un penalti más que riguroso, sentenciando el encuentro. El Valencia atrapa al Real Madrid en la clasificación y tiene el liderato a tiro. El Valencia ya es galáctico. Sentó cátedra en la quinta dimensión y sacó las vergüenzas a un Madrid roto, que acabó sumido en la miseria y con nueve jugadores en el campo. Los de Mestalla superaron en casi todo al para entonces líder, al que, además, destronaron.

Daudén Ibáñez, un árbitro de los que nunca supo pasar desapercibido –al contrario, le ha encantado siempre ser protagonista–, mantuvo su línea anoche. Pitaba en un escenario grande, en la capital, con televisión en directo, vamos, con todos los condicionantes que le encantan para dejarse ver. Y lo hizo. Cuando pareció al inicio que iba a masacrar otra vez al Valencia señalando un inexistente penalti de Moretti a Sergio Ramos, un giro espectacular de su cerebro le convirtió en valiente y, tras igualar el Madrid, se atrevió a decretar otra pena máxima, esta contra los de la galaxia. La expulsión de Gravesen fue incuestionable. Lo de Daudén no tiene arreglo y menos a estas alturas. Cuando fue consciente del error cometido en el penalti contra el Valencia trató de compensar y no amonestó a Moretti, ni antes a Cañizares cuando cogió el balón con las manos fuera del área. Volvió a girar y se la perdonó a Roberto Carlos.

Por eso, mejor hablar del partido y del muy buen primer acto que hizo el Valencia. Quique decidió apostar a lo seguro y no correr riesgos. Por ello colocó a Moretti en el lateral izquierdo en lugar de un más ofensivo Fabio Aurelio, relevo que, aunque se intuía, no estaba tan claro como la permuta de Caneira en el lado opuesto en el sitio de Miguel. Así se confirmaba la obsesión por tapar al máximo a Beckham, tarea en la que se insistió durante la semana. Por ahí salió bien la medida. Pero es que casi todo el Valencia funcionó sincronizado. Fue una máquina que rozó la perfección. Tuvo el balón y llegó a hacer más de un rondo a los madridistas, muy desorientados. Lástima que Aimar no apareciera más.

Menos mal que sus compañeros estuvieron pletóricos. Salvo el lunar de los centrales en el gol de Raúl, incomprensible. El único pero puede ser que faltara un pelín de velocidad con la que se hubiera hecho mucho daño a un Madrid desmadejado, roto, lento y sin inspiración, ni siquiera en Guti y Zidane. Los envíos lejanos de Beckham al área era todo lo que proponían los de Luxemburgo. Baraja, pletórico, se adueñó de su parcela. Paró, templó, mandó y sirvió siempre con sentido a sus compañeros. Y el gol, perfecto. Eso sí, encontró la colaboración de Albelda en su función, de Angulo trabajando bien su banda, de Vicente llegando arriba y de un Villa que se movió entre la defensa local como todo un veterano. Y, como tal, transformó un penalti que dejó mudo a un Bernabéu que bramaba antes del lanzamiento.

Tras el descanso todo siguió igual. No hubo cambios, porque en el Madrid no había más donde elegir y porque en el Valencia funcionaba la maquinaria. El Bernabéu comenzó a rugir de lo lindo. Se venía abajo tratando de empujar a su equipo, que no era tal. Y ni eso descompuso al Valencia, que siguió a la marcha. Ni Daudén Ibáñez lo descentró, pese a intentarlo, como en el minuto 61 cuando perdonó la segunda amarilla y, por lo tanto, la expulsión a Guti por una dura acción sin balón sobre Ayala. El marcador, por fortuna, no peligraba porque las acciones ofensivas madridistas llegaban a base de corazón, sin frescura y merced casi exclusivamente a las correrías de un Robinho que da la impresión de no saber dónde está todavía. Las contras del Valencia ofrecían siempre más sensación de peligro y la impotencia llevó a los blancos a la desesperación, a medida que avanzaba el reloj. Hasta Raúl perdió los nervios y lanzó una patada traicionera a Caneira.

Luxemburgo echó mano de la única alternativa que tenía. Meter al chaval Soldado, valenciano, para tratar de remediar el desaguisado que estaba provocando el Valencia. Los de Quique siguieron bien plantados, apretando más los dientes, pero sin perder la compostura, el orden, aunque les costó más retener el balón. Y si se sufrió algo fue por las entradas por la banda de Caneira, que se vino abajo. Menos mal que Albelda y los centrales le echaron una mano. La afrenta madridista pudo ser peor si Sergio Ramos no salva sobre la línea el tercero del Valencia, minuto 80, tras un servicio perfecto de Aimar y posterior remate de Villa. Debió ser la guinda a un gran partido del Valencia.