Ficha de partido: 30.10.2012: UE Llagostera 0 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

UE Llagostera
UE Llagostera
0 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Ricardo Costa
3'
Descanso
45'
Jonas Gonçalves
45'
JoaquíPitu
61'
SerramitjaÀlex Moreno
61'
Aimar
63'
Víctor Ruiz
64'
Aly CissokhoSofiane Feghouli
68'
MasóArtabe
68'
Nelson Valdez
68'
David AlbeldaJonas Gonçalves
74'
Sellarès
77'
Antonio Barragán
81'
Masó
83'
Jonathan VieraAndrés Guardado
85'
Canal
86'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Municipal de Llagostera
Aforo: 1.500 espectadores
Ubicación: Llagostera (Girona) / España 
Inauguración: 03/02/1948

Rival: UE Llagostera

Records vs UE Llagostera

Máximo goleador: Nelson Valdez (2 goles)
Goleador rival: Nico (1 goles)
Mayor victoria: 2 - 0 (30.10.2012)
Mayor derrota: Ninguna
Más repetido: 2-0 (1 veces)

Crónica

Dos tantos producto de la estrategia y a balón parado, primero de Jonas y después de Valdez, sofocaron la fiesta del Llagostera en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey de fútbol. El Valencia tiró de oficio para restañar la autoestima tras perder ante el Betis. Fue muy efectivo. Y recuperó a los goleadores que puedan darle un respiro a Soldado. El partido, disputado en el Camp Municipal d'Esports, un campo de césped artificial y de medidas tan reducidas (95 por 54 metros) que en Segunda B lo llaman 'el futbolín', acogió a unos 2.500 aficionados, el doble del aforo habitual.

Descartado el pasado sábado en Sevilla, ante el Betis, Jonas le pidió explicaciones al entrenador, Mauricio Pellegrino. Pero sus argumentos solo ganaron peso antes de acabar la primera parte: cabeceó picado un centro-chut de Guardado desde la izquierda. Venía precedido de una falta sacada por Ever Banega desde la derecha. Al punta brasileño se le discute la intermitencia de su rendimiento, aunque por alguna rendija u otra acaban siendo productivo: a fin de cuentas, aporta un número considerable de goles y asistencias.

Con uno de ellos apaciguó la energía desplegada por el Llagostera en el primer tiempo, aprovechando las escasas dimensiones de la cancha —95 metros de largo por 60 de ancho— para imponer su juego directo en busca de Sellarés, un target man a la antigua usanza. A punto estuvo de adelantarse el cuadro catalán si Gayà no se hubiese cruzado como un rayo cuando Pitu se disponía a rematar. El joven lateral izquierdo fue una agradable sorpresa en el Valencia. Dado el estado de Mathieu —lesionado en el talón de Aquiles, sin síntomas de mejoría— y de Cissokho —decepcionante en sus primeros partidos—, bienvenida fue la entrada del joven Gayà, de 17 años, como zaguero zurdo. Sus credenciales fueron la velocidad y el descaro para alcanzar la línea de fondo. El último cuarto lo jugó como interior.

Cayó el diluvio sobre el estadio municipal de Llagostera, pero era agua bendita para el césped artificial del campo, que se la tragaba toda, con diversas estampas de fútbol antiguo: se escuchaban los gritos de Pellegrino a sus jugadores y lo observaban muy atentos los aficionados, algunos de pie pertrechados de paraguas detrás de las porterías.

Tan pequeño el estadio, un pelotazo de Víctor Ruiz acabó fuera del recinto. Alguien, entre los charcos, se encontraría un balón en la calle. La estrechez de la cancha se apreció en un centro desde el extremo derecho de Barragán que desembocó en la orilla izquierda. El Valencia ya jugó mucho más suelto en el segundo tiempo, al hilo de la superioridad técnica de Ever Banega y Parejo en la medular. Y el centro de córner de este último lo cabeceó a gol Haedo Valdez en el primer palo. El paraguayo se había sentido superado en cada una de las acciones con los centrales catalanes. De ahí que celebrara el tanto con entusiasmo. Lo necesita para confirmar su alternativa a Soldado.

El Llagostera perdió gas y ya no encontró en los desplazamientos largos a Sellarés, perdido en broncas con Víctor Ruiz. Y desconcentrado al punto de enviar al palo el penalti que Barragán había cometido sobre Tarradellas. Al final, los chicos de Alsina le pedían la camiseta a un clásico de la Primera, Albelda, que sonreía sintiéndose importante. El fútbol volvía a las esencias en Llagostera.