Ficha de partido: 11.03.2004: Gençlerbirligi SK 1 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

Gençlerbirligi
Gençlerbirligi
1 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Daems (Pen.)
11'
Descanso
45'
Fabián CanobbioRicardo Oliveira
52'
Amedeo Carboni
56'
Deniz
69'
Francisco RufeteMiguel Ángel Angulo
76'
M'BayoSerkan
79'
Vicente RodríguezJuan Sánchez
80'
Youla
89'
Veysel CihanYoula
92'
Final del partido
93'

Estadio



Nombre: 19 Mayis Stadi
Aforo: 19.209 espectadores
Ubicación: Ankara (Anatolia Central) 
Inauguración: 1936

Rival: Gençlerbirligi

Records vs Gençlerbirligi

Máximo goleador: Vicente Rodríguez (1 goles)
Goleador rival: Daems (1 goles)
Mayor victoria: 2 - 0 (25.03.2004)
Mayor derrota: 0 - 1 (11.03.2004)
Más repetido: 0-1 (1 veces)

Crónica

El Valencia se dejó ayer una puerta abierta a los cuartos de final de la Copa de la UEFA, porque el resultado de 1-0 con el que regresó de Turquía le permite confiar en la remontada. Sin embargo, la imagen que ofreció el equipo de Rafa Benítez en Ankara no fue la que acostumbra. Apático, y sin la más mínima ilusión, el Valencia estuvo en manos de un más que mediocre Gençlerbirligi durante muchos minutos del partido. Tiró por la borda la primera parte y en la segunda, fue incapaz de lograr la igualada. Un fútbol directo, prehistórico pero válido, le puso contra las cuerdas. El Gençlerbirligi, un equipo tan voluntarioso como segundón, sólo sabe jugar alpelotazo. Pero le sirve. Ayer, a base de un juego de empuje y rechace dominó como quiso el partido. El Valencia, que estaba avisado de que el conjunto turco era la revelación del torneo, no supo reaccionar ante la presión del rival. Los de Benítez, alelados, apenas pusieron en apuros a un rival muy inferior en lo táctico y en lo técnico, pero crecido por el tempranero gol de penalti marcado por Daems.

La falta de tensión con la que el Valencia saltó al campo, quizá por sentirse superior al Gençlerbirligi y con la tranquilidad del que juega el encuentro de vuelta en su campo, la pagó con un gol en contra. No sólo le escoció al equipo valencianista el tanto del conjunto local, sino también que un desconocido en Europa le plantara cara y le tuteara. El fallo de Ayala fue grande. El central, que ya venía caliente de un rifirrafe con el delantero Youla, picó de pardillo en un balón colgado al área de Palop. Midió mal salto, entró con demasiado ímpetu al balón, y se llevó por delante a un futbolista del Gençlerbirligi. El árbitro no lo dudó un instante y pitó penalti. Daems ejecutó desde los once metros, un tiro cruzado con la pierna izquierda y Palop estuvo muy cerca de detener el lanzamiento.

El tanto no despertó al Valencia. El equipo continuó en un profundo letargo durante toda la primera parte. Inseguro en defensa, desaparecido el centro del campo, y con una delantera incapaz de crear el más mínimo peligro sobre la portería de Botonjic, el equipo de Benítez se mostró de lo más vulgar. No sólo no se funcionaba en ataque, sino que en defensa las cosas tampoco marchaban. Lo único que salvó al Valencia de encajar un segundo gol fue que el equipo turco apenas tiene futbolistas de calidad. El Gençlerbirligi continuó jugando en largo, con balones aéreos, y desaprovechando los numerosos rechaces que ganaban sus jugadores a base de entusiasmo, ilusión y anticipación. Aunque el Valencia buscó sacudirse de la presión del equipo turco, y elaborar algo de juego con continuidad, apenas lograba dar tres pases seguidos. Hasta el arranque de la segunda mitad no llegó la primera ocasión de gol. Fue Oliveira quien disparó pegado al palo. Pero fuera. Y Benítez, que le había dado una segunda oportunidad al brasileño, no tardó ni un minuto en sentarlo y dar entrada a Canobbio. Fue precisamente el uruguayo el que volvió a disparar sobre la portería de Botanjic, pero también fuera.

Mediado el segundo acto, el Valencia se animó un tanto en su juego. Controló un poco más el partido y se estiró hacia arriba. Pero dejó más espacios para que el Gençlerbirligi se aprovechara de la rapidez de sus futbolistas, que llegaban en oleadas cada vez que el balón se acercaba al área de Palop. Tal y como estaban las cosas, el gol podía llegar en cualquiera de las dos porterías. Ni el arreón final que le metió el equipo de Benítez al partido, volcado sobre el área local, valió para crear una ocasión de peligro con las mínimas garantías de éxito. Tan felices se las vieron los aficionados locales que, cuando su equipo dio cuatro pases seguidos en los últimos minutos del encuentro, jaleó a los suyos con los «olés» de rigor. Mientras, en el césped, la cosa acababa en la tangana de la impotencia entre carboni y Youla. Una pena.